El anuncio empieza con el primer plano de un hombre que mira fijamente a algún punto, en completo silencio. Todavía no sabemos quién es ni qué espera. Entonces el plano se abre y aparecen la playa, las tablas y el resto de los surfistas.

Esperan la ola adecuada.

Cuando por fin llega, se lanzan al agua. El ritmo empieza a crecer, la ola se levanta y, entre la espuma, aparecen varios caballos blancos galopando junto a ellos. Todo se vuelve enorme, casi mitológico.

Uno de los surfistas consigue mantenerse en pie, domina la ola y llega hasta la orilla.

Qué maravilla, qué potencia visual. Y Guinness apenas necesita aparecer.

Ficha del spot

Marca: Guinness
Campaña: Good Things Come to Those Who Wait
Título: Surfer
Año: 1999
Agencia: Abbott Mead Vickers BBDO, Londres
Creativos: Tom Carty y Walter Campbell
Director: Jonathan Glazer
Producción: Academy Films
VFX: The Computer Film Company
Música: Leftfield – Phat Planet
Sonido: Wave Studios / Johnnie Burn
Rodaje: Hawái

Ver el resto de SPOTS

La idea

La campaña partía de una frase en la que Guinness llevaba tiempo trabajando: «Good things come to those who wait» (Lo bueno se hace esperar). Le venía de perlas a una cerveza que necesita su tiempo para asentarse antes de estar lista.

El spot traslada esa espera al surf. El protagonista no persigue cualquier ola: espera la adecuada. La que merece la pena. Y cuando por fin aparece, toda esa espera se convierte en fuerza y en recompensa.

Casi no hace falta hablar de cerveza. Guinness consigue ligar su producto a algo mucho más grande: la paciencia necesaria para llegar a ese momento perfecto.

Lo potente

Para mí, lo mejor es cómo construye la tensión. Empieza despacio, con ese rostro concentrado y una voz que marca el tiempo: tick followed by tock, followed by tick… Después entra el ritmo hipnótico de Leftfield y todo empieza a crecer.

La ola, la música y el montaje avanzan juntos hasta que los caballos blancos aparecen entre la espuma. Hacen visible la fuerza del mar de un modo que reconocemos al instante.

La imagen se inspiró en Neptune’s Horses, una ilustración de Walter Crane de 1893. El spot se rodó en Hawái con surfistas locales, una decisión que ayuda a que todo se sienta peligroso y auténtico incluso cuando aparece la parte más fantástica.

Lo chulo

Mi momento favorito es cuando la espuma empieza a convertirse en caballos. Al principio casi dudas de lo que estás viendo, pero enseguida la ola se llena de cuerpos blancos galopando junto al surfista.

Es una de esas ideas visuales que podrían haber quedado ridículas y, sin embargo, aquí funcionan de maravilla. Tiene mucha fuerza y ese punto extraño que hace que sigas acordándote de ella años después.

También me gusta que Guinness aparezca tan poco. El anuncio confía en la historia, en las imágenes y en que el espectador complete la relación con la espera. No intenta explicarlo todo. Y veintisiete años después sigue funcionando.

De hecho, en una votación organizada por Channel 4 y The Sunday Times fue elegido como el mejor anuncio de todos los tiempos. En 2018 volvió a ganar en una votación internacional organizada por The Drum.

Y como una buena pinta, mejor no tener prisa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *