Collage sobre Panchiko con el CD de Deathmetal, fragmentos del foro de 4chan y una fotografía del grupo.

Una portada manga. Un CD de segunda mano. Y una música que parecía esconder algo entre el ruido.

En julio de 2016, alguien encontró un CD en una tienda benéfica de Oxfam, en Reino Unido. Le llamó la atención su portada manga y se lo llevó a casa. Lo escuchó, buscó información sobre el grupo y no encontró nada, así que compartió una foto en el foro de música de 4chan con una pregunta: «¿Alguien conoce este disco?».

En la portada figuraban un nombre, Panchiko, y un título: D>E>A>T>H>M>E>T>A>L. Los créditos apenas daban cuatro nombres de pila y una fecha: 2000.

Pero lo más intrigante estaba dentro.

Aquello no sonaba a death metal. Había melodías melancólicas, guitarras y electrónica enterradas bajo una extraña capa de ruido. Costaba distinguir qué parte eran las canciones y cuál un fallo de la grabación. Y aun así, no había manera de dejar de escucharlo.

Buscar el nombre del grupo no aclaraba casi nada. ¿Quiénes eran aquellos músicos? ¿Habían publicado algo más? ¿Cómo podía un disco dejar tan poco rastro?

La grabación empezó a circular por YouTube y fue encontrando oyentes nuevos. Y preguntas nuevas. Algunos sospechaban que todo era un montaje: una falsa rareza fabricada para despertar justo esa curiosidad.

La búsqueda avanzó a trompicones. En 2019 cogió fuerza una comunidad en Discord que empezó a reunir pistas. Una venía del hilo original: alguien creía haber visto el disco en una tienda Oxfam de Southampton. Los aficionados contactaron con esa tienda, pero de allí no sacaron nada.

Sabían que el CD venía de Oxfam, pero les faltaba saber de qué tienda exactamente.

La pista estaba en una de las etiquetas de la caja. En enero de 2020, buscaron los últimos cuatro dígitos de aquella etiqueta junto con el nombre de la organización y llegaron a una tienda de Sherwood, en Nottingham. Con esa ubicación y los nombres de los créditos, empezaron a buscar a los posibles integrantes del grupo. Hasta que encontraron a un tal Owain en Facebook y le preguntaron si había sido el cantante de Panchiko.

La respuesta fue un escueto «sí».

Habían pasado más de tres años desde aquella primera publicación. Y Owain no tenía ni idea de que los estaban buscando.

Panchiko había sido un grupo de amigos que grabó aquella maqueta en el año 2000, con pocos medios. Hicieron unas treinta copias y mandaron algunas a discográficas y periodistas. El proyecto apenas tuvo repercusión y, con el tiempo, cada uno siguió su camino.

También había explicación para aquel sonido: la distorsión se atribuyó al deterioro del CD. Ese ruido que tantos habían tomado por parte de la música era, en realidad, un accidente.

El descubrimiento acabó sacando a Panchiko del pasado. Recuperaron sus grabaciones, volvieron a tocar juntos y, en 2023, publicaron su primer álbum de estudio, Failed at Math(s).


Lo curioso es que el tiempo estuvo a punto de borrar aquellas canciones y, a la vez, fue lo que hizo que alguien quisiera escucharlas. Ese CD estropeado, con su ruido y su misterio, despertó una curiosidad que la maqueta original nunca había logrado.

Mientras sus autores daban aquella etapa por cerrada, un grupo de desconocidos se empeñaba en encontrarlos.

Panchiko había dejado de buscar público. Pero su público los estaba buscando a ellos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *